Proceso de Institucionalización

En la mas que recomendable pélicula “cadena perpetua” uno de los personajes habla del proceso de institucionalización refiriéndose a un compañero de celda.
Institucionalizarse, por tanto, significa para este personaje, -Morgan freeman dixit-, percibir con aceptación y normalidad una situación o hecho que de por sí es anómalo, es decir: contrario a normalidad.

Pues bien, si cambiamos el escenario y sustituimos cárcel por sociedad libre y preso por individuo en plena libertad, podríamos extrapolar el sentido de dicho término y aplicarlo con total normalidad a este hombre del siglo XXI.

Son prácticamente inabarcables la cantidad de situaciones o hechos que a diario aceptamos con normalidad y que, sin embargo, son hechos anómalos solo que que a fuerza de convivencia y repetición han sido normalizados, esto es: los hemos institucionalizado.

Hechos simples y en apariencia superfluos pero que nos pueden hacer ver hasta que punto la institucionalización esta en nosotros.

Por ejemplo, aceptamos como normal que nos vendan tabaco y a la vez nos digan que dejemos de fumar porqué el tabaco mata. Aceptamos como normal que una empresa guarde nuestro dinero y nos cobre si le pedimos que nos lo devuelva. Aceptamos como normal el total rechazo a cualquier forma de violencia pero aceptamos con normalidad la violencia extrema en el cine o en los videojuegos. Aceptamos con normalidad que nos vendan un coche de altísima cilindrada y que a su vez nos repitan constantemente que moderemos nuestra velocidad al volante.

La Institucionalización, al fin y al cabo, no es sino la contradicción expresada con mas elegancia.
Es por tanto la propuesta de una realidad y a su vez la defensa de la contraria. Y en esas estamos.

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