LAS CADENAS DE LA ILUSION – Erich Fromm

Una de las pocas cosas positivas que para la salud mental tiene este sistema capitalista son aquellos periodos de tiempo de transición entre trabajo y trabajo. Vamos lo que se denomina comúnmente como paro.

Durante este periodo, que para algunos puede ser corto y para otros muy largo, existe la necesidad de buscar empleo y formarse, pero también existe la posibilidad de, alejados de la vorágine del producir y consumir, dedicar cierto tiempo del día a prácticas cada vez más en desuso como son la reflexión personal y la  introspección.

Uno de los métodos que más nos pueden ayudar para esto consiste en echar mano de algún libro que nos haga pensar con sentido y profundidad, obviamente un best seller no.

Pues bien, viéndome yo en esta situación de transito laboral, he acudido esta vez a un libro del psicoanalista y filósofo humanista Erich Fromm.

Es cierto que el psicoanálisis, para la mayor parte de los mortales que desconocen dicha ciencia, se nos presenta como compleja, oscura y excesivamente obsesionada con el sexo como piedra filosofal que bien serviría para explicar tanto “un roto como un descosido”.

Yo mismo siempre he tenido esta misma idea acerca de ella, pero tras leer este libro mi concepto de dicha ciencia se ha librado en gran medida de prejuicios e ideas simples y generalistas.

Junto a la nueva ciencia psicoanalítica inventada por Freud, el otro tema central de “las cadenas de la ilusión” son las teorías del economista, filósofo e intelectual prusiano de origen judío Karl Marx.

La importancia histórica que ha tenido el marxismo frente a las teorías de Freud ha sido de una importancia incomparablemente mayor, como bien se encarga nuestro autor de recordarnos.

Pero las cadenas de la ilusión no buscan principalmente describir los puntos esenciales de tales teorías ni los pone en un mismo plano en base a sus repercusiones históricas.

Erich Fromm es totalmente consciente de la trascendencia histórica y social mucho mayor del marxismo frente al psicoanálisis, sin embargo, no por ello deja de señalar a las teorías psicoanalistas y fundamentalmente la idea del inconsciente, como la otra gran teoría filosófica y revolucionaria del siglo XX.

En las cadenas de la ilusión, no encontrarás una descripción minuciosa y detallista ni de las teoría marxista ni de la teoría de Freud. El propósito de este libro no es ese. Su propósito es intentar explicar el porqué de estas teorías, que buscaban sus autores con ellas y  por ende, que consiguieron finalmente.

Y lo que buscaban era librar al hombre de su esclavitud, hacerle consciente de ella. No la esclavitud a base de fuerza y castigos sino la esclavitud consentida y hasta alabada.

Marx quiso hacer ver al hombre de la era industrial, que su voluntad y su actitud ante la vida estaban condicionada por fuerzas económicas y sociales que se escapaban a su conciencia. Fuerzas que le determinaban y le dirigían a pensar y a sentir de una determinada manera, fuerzas, en fin, que le determinaban su ser.  Confiaba que si el hombre descubriese esas fuerzas inconscientes podría alcanzar una vida plenamente diga de ser vivida donde lo principal no fuese lo económico sino lo humano.

Por otro lado Freud, también consideraba que el hombre se encontraba en un estado de esclavitud al venir sus pensamientos y sus actos determinados no por lo que él pensaba sino por lo que dejaba de pensar, por lo que ocultaba, esto es; por el inconsciente.

Mientras que Marx creía que las fuerzas ocultas que determinan al hombre eran las económicas,  a través de las estructuras de poder que las mantenían,  Freud achacaba dicha esclavitud no a factores externos sino a factores internos de la propia naturaleza humana.

Si bien Freud si reconocía que la sociedad y su cultura podían incrementar la neurosis al  producir en el individuo un conflicto entre lo que él desea y lo que la sociedad impone, no postuló sin embargo, a dicha sociedad, como la causa primera de patologías psíquicas, sino a la propia naturaleza del hombre  en tanto que naturaleza en permanente conflicto entre deseo y realidad.

Freud saco a la luz el inconsciente  como parte intrínseca de nuestra naturaleza humana y revolucionó en gran medida la sociedad victoriana de su tiempo al establecer que los principales motivos que guían nuestros actos no son ni siquiera conscientes por nosotros. El psicoanálisis como ciencia podía ayudar a descubrir, eliminar o paliar las patologías derivadas de la lucha entre el consciente y el inconsciente.  Proponía, como el marxismo, liberar al hombre de su estado de esclavitud.

La última parte de “las cadenas de la ilusión” es tal vez la parte más interesante al descubrirnos el autor sus pensamientos más sinceros sobre Freud y Marx, así como por defender a ultranza el humanismo como la única doctrina vital que, anteponiendo al hombre por encima del poder y las cosas, puede devolvernos  a nuestra esencia como seres humanos guiados por un auténtico raciocinio y libertad.

Muchas veces me he preguntado porque alguien a quien se les dan pruebas científicas, datos, ejemplos y casos sobre una realidad determinada, este, pese a ello, es incapaz de reconocerla como real.  Tal vez la explicación de esto esté en las ideas postuladas hace un siglo por aquellos dos genios del pensamiento que fueron Freud y Marx.

Y es que  tal vez negamos hechos y realidades no guiados por nuestro consciente sino por nuestro inconsciente, por una resistencia a la verdad que mantiene el velo de malla sobre el que hemos erigido los pilares que sustentan nuestra identidad aunque sea esta una identidad que no nace de nosotros.

 

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